La mujer vasca: aportación oculta a la economia marginación
      es un texto de la economista Nekane Jurado, miembro de la RED VASCA ROJA, fechado el 20 de septiembre de 2000 y actualizado el 3 de octubre de 2001. Fué publicado en el libro colectivo titulado La mujer en Euskal Herria: Hacia un feminismo propio. Basandere Argitaletxea, Donostia.
      Bájatelo en zip aquí (41 KB)


      7. FEMINISMO E IZQUIERDA ABERTZALE

      La lucha por la liberación de la mujer en Hego Euskal Herria, se sitúa en dos coordenadas históricas. Una nos sitúa en el ámbito del desarrollo del propio feminismo, de su dinámica de lucha y expansión que nos llega de movimientos de grandes ciudades: París, Barcelona y Madrid fundamentalmente. La otra coordenada, nos indica el propio desarrollo histórico de HEH.

      Si bien la primera industrialización(39) influyó decisivamente en la configuración de las clases sociales y en la identidad nacional del pueblo vasco, los cambios en el orden patriarcal se producen muy lentamente y con mucha posterioridad. En EH, en esa época, la incorporación de la mujer al trabajo asalariado fue muy limitado, continuando dedicada fundamentalmente al trabajo doméstico y alas tareas en torno al caserío (trabajo familiarmente necesario y no remunerado) que perpetuaban la división sexual del trabajo. División que fue aceptada (por lo menos no cuestionada) por el movimiento obrero y socialista de esa época(40).

      La incorporación a la vida pública, fuera del hogar, tampoco estuvo exenta de obstáculos. Así cuando la II República aprueba el derecho a voto de las mujeres, lo hace en contra del voto del PNV y de la Agrupación Socialista de Bilbao (las dos se negaban a otorgar este derecho a las mujeres). El PNV, a través de su ideología sabiniana que comprendió bien el papel fundamental de la mujer en la familia, trató de afianzar el patriarcado. Así lo demuestra con la creación de una organización de mujeres con fines patrióticos, Emakume Abertzale Batza, que llegó a tener 38.500 mujeres afiliadas, cuya tarea era ensalzar la figura de la mujer vasca como madre y soporte de la familia patriarcal, valores que posteriormente impulsarían la Sección femenina Española.

      La segunda gran expansión industrial de HEH, a partir de 1959, siguió generando puestos fundamentalmente masculinos(41). Esta expansión trajo consigo el surgimiento de un nuevo movimiento obrero y el desarrollo de un movimiento de liberación nacional que planteaba una lucha frontal contra el franquismo como baluarte de la opresión nacional y de la explotación de clase. Debido a la escasa integración de la mujer en el mundo laboral y en el espacio público, estos movimientos se van conformando con una militancia hegemónicamente masculina, que por ende no plantea el problema de sexos. A pesar de ello la contribución de las mujeres vascas en este momento fue fundamental en el apoyo a las huelgas obreras y políticas, en la defensa de la Amnistía, del euskera, y en definitiva en la conciencia antifascista y de clase de las nuevas generaciones.

      Es a partir de 1978, con la descentralización administrativa de Madrid, cuando bajo el cobijo de las nuevas instituciones públicas, un gran número de mujeres se incorporan al mundo laboral, sobre todo a la Administración Pública, y el desarrollo de los servicios que estaban bajo mínimos con el franquismo: sanidad, educación, servicios sociales de base, ecetera. A la vez que en estos 25 años se desarrollaba una sociedad del consumo, con fuerte aumento del sector comercial y servicios, "sector de segunda categoría económica" predestinado a mujeres. Esta es la época que marca el auténtico cambio de mentalidad de las propias mujeres, al tener la posibilidad de acceder a un mayor nivel cultural (la educación no fue obligatoria hasta 1971) y a la independencia económica.

      7.1. Surgimiento del movimiento feminista en Hegoalde.

      En los años del franquismo muchas luchas se canalizaron a través de las reivindicaciones vecinales, punto de encuentro de todas las fuerzas políticas de izquierda. En este marco local comienzan los primeros núcleos de mujeres, de donde surgirán las primeras organizaciones feministas. En estos núcleos confluyen mujeres con diferentes planteamientos políticos pero con un objetivo común: hacer frente a la discriminación de la mujer desde una perspectiva clara de ruptura con el sistema impuesto. Así las luchas sociales y políticas que se daban en Hegoalde influyeron decisivamente en el desarrollo del movimiento feminista, adquiriendo unas características propias, teniendo las reivindicaciones planteadas un calado importante y dándose una estrechas interrelación con el resto de luchas y movimientos sociales, fenómeno que no se da en el resto del estado.

      En 1976 surge Euskal Emazteak Beren Askatasunaren Alde, con el objetivo de dotar a la lucha de liberación nacional y social de un contenido antipatriarcal. Este grupo autónomo de mujeres dentro de lo que entonces podría ser la Izquierda Abertzale, es el primer intento de unidad organizativa entre las mujeres de Ipar y Hego Euskal Herria, desarrollando la primera teorización de la triple opresión. Pero solo un año después la lucha feminista abertzale se va desarrollando de forma distinta a ambos lados del Bidasoa. En 1978, parte de estas mujeres, junto con otras organizadas en la Koordinadora Abertzale Socialista, crean la primera organización que entre sus fines plantea "ir avanzando hacia una EH independiente, socialista, reunificada, euskaldun, y no patriarcal". Pero no lograron cuajar suficientemente. Entre las causas habría que señalar el hecho de que la necesidad de una lucha antipatriarcal no es asumida por las organizaciones integrantes de la Koordinadora Abertzale Socialista, ni por la militancia. En muchos casos ni las propias mujeres militantes de la Koordinadora tienen conciencia del papel revolucionario que tiene la ruptura del papel patriarcal en el logro del verdadero socialismo. Más tarde surgiría Aizan (1981-87), Egizan (1987), hasta las nuevas formas que están en desarrollo. Cada una con sus aciertos y limitados, pero con la constatación común que lo mismo que en la sociedad vasca, dentro de la izquierda Abertzale, el machismo se ha sentido cómodo, con o sin organización de mujeres.

      A otro nivel más amplio que la Izquierda Abertzale, a partir 1977 con la celebración de Euskadiko Emakumeen Topaketak", en la que participan 3.00 mujeres, los debates teóricos y el compromiso militante van adquiriendo una mayor dimensión, dando como resultado la creación de las Asambleas de mujeres y de la Coordinadora feminista de Nafarroa. A partir de aquí los debates en torno a la opresión de la mujer o la doble militancia van a marcar diferentes concepciones y corrientes feministas. Y se va a dar la circunstancia, que la especificidad del movimiento feminista de Hegoalde, que había sido el motor de su empuje y desarrollo, va a estar también entre las causas de su división y futura descomposición.

      Las tensiones se hicieron más agudas en Bizkaia, donde debido a su gran "proletarización" se desarrolló una fuerte conciencia de clase, donde junto con la reivindicación de soberanía nacional, el feminismo tuvo un marcado carácter de clase, lo que fue motivo de virulentos debates en la Asamblea de Bizkaia, donde el feminismo de elite, de corte europeísta (en el que se inscribía una vez más el feminismo del PNV) y con marcada influencia del feminismo estatal, inmerso en la política española, rechazaba de plano, que las reivindicaciones nacionales y sociales de Euskal Herria, fueran asumidas como suyas por el feminismo, queriendo hacer del mismo exclusivamente una lucha de genero, interclasista y apátrida, sin entronque en la realidad social, que acabarán convirtiéndose en defensoras de las corrientes intelectuales que son el soporte ideológico del sistema.


      (39) Se produce a finales del S.XIX y primeros del XX, concentrándose territorialmente en Bizkaia y en ciertas áreas gipuzkoanas, alrededor de la siderurgia y con posterioridad de la construcción naval. Sectores menos proclives a la utilización masiva de mano de obra femenina (como sucedía por ejemplo en el sector textil, motor de Cataluña). El trabajo femenino se utilizaba preferentemente para el arrastre en el transporte de mineral, y su posterior limpiado en boca-mina. Las ferrerías gipuzkoanas han utilizado históricamente el trabajo de la mujer (ayuda familiar) en infinidad de tareas, compatibles con su aportación al trabajo domestico. Texto

      (40) Ver nota nº 12. Texto

      (41) A este hecho, se aúna las restricciones legales que pesaban sobre la mujer para poder contratar (vigentes hasta la reforma del Código Civil en 1975), de acceso a ciertos sectores laborales, la falta de servicios sociales (comedores escolares, guarderías...), la falta de formación que propicio el franquismo, y la inculcación de valores tradicionalistas y patriarcales. Texto



      8. CONCLUSIONES

      Capítulo anterior La infamia del patriarcado a la página principal